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martes, 20 de marzo de 2012

HISTORIA DE LA PROSTITUCION

Etimología de la Palabra • El término prostitución proviene del término latino, prostituere, que significa literalmente "exhibir para la venta".
• El término loba como equivalencia de prostituta viene de los ritos producidos en febrero en honor al dios romano de los campos y los pastores, Fauno Luperco (Lupus-lobo). Eran llamadas lobas u originalmente lupas las que ejercían la prostitución sagrada con los sacerdotes de este dios, los luperci, en el Ara Máxima.
• En el panteón romano de deidades una diosa menor de la agricultura era llamada “Puta”, aunque es pura coincidencia.
• Las prostitutas, así como hoy ocultan sus negocios haciéndolos pasar por casas de masajes o los anuncian con luces rojas, en la Edad Media (s.XII) los disimulaban como si se tratara de tabernas, colgando en su puerta un ramo. Por esa razón, las comadres empezaron a llamarlas “rameras”, una palabra que les sonaba más púdica que “prostituta”.
Prostitución en la Historia
• En el tercer milenio antes de Cristo, en Babilonia todas las mujeres tenían la obligación, al menos una vez en su vida, de acudir al santuario de Militta (la Afrodita griega) para practicar sexo con un extranjero como muestra de hospitalidad, a cambio de un pago simbólico. Este rito tiene su origen en la diosa de la cultura sumeria Innana, diosa de la belleza y la sensualidad. Sus sacerdotisas, que se habían consagrado vírgenes al servicio del templo, fornicaban con aquellos que habían dejado en el templo una ofrenda económica a la diosa. En la Biblia hay numerosas referencias a los actos "abominables” de estas sacerdotisas, las canaanitas.
• La divinidad amorosa Innana/Ishtar es la protectora de las prostitutas y de los amoríos extramaritales, que por cierto no tenían connotación especial en Babilonia, ya que el matrimonio era un contrato solemne que perpetuaba la familia como sostén del estado y como generadora de riquezas, pero en el que no se hablaba de amor o de fidelidad amorosa. Así, a los hombres se les permitía ofrecer a sus esposas como pago colateral por un préstamo.
• En la Grecia clásica, la prostitución era practicada tanto por mujeres como por hombres jóvenes. El término griego para la prostitución es porne, derivado del verbo pernemi (vender), lo que derivado en la acepción moderna. Las prostitutas debían vestirse con ropas distintivas y estaban obligadas a pagar impuestos. En la iglesia tenían un lugar reservado e Incluso eran enterradas separadas del resto.

• Se cree que fue en la antigua Atenas donde se estableció el primer burdel, en el siglo VI a.C., como local de negocio (un servicio equivalía al salario medio de un día) en el que no estaba permitida la captación de cliente.
• En Imperio Romano, la prostitución era habitual y había nombres distintos para las mujeres que ejercían la prostitución según su estatus y especialización. Las cuadrantarias eran llamadas así por cobrar un cuadrante (una miseria). Las felatoras eran practicantes expertas de la fellatio (mamar), el acto más degradante.
• En la Roma Clásica, algunos prostitutos masculinos esperaban en las esquinas de los baños a mujeres que solicitaran sus servicios. Según la jerarquía romana de la degradación sexual, un hombre sospechoso de practicar cunnilingus a una mujer se rebajaba más que uno que fuera penetrado por otro hombre. Se le imponía el estatus legal de infame, al mismo nivel que prostitutas, gladiadores y actores, lo cual le impedía votar y representarse a sí mismo ante un tribunal.
En el Imperio Romano, el prostituto que practicaba cunnilingus a una mujer era peor visto que el que era penetrado por otro hombre...
• Los egipcios fueron los primeros en prohibir las relaciones carnales con las mujeres nativas o peregrinas domiciliadas en los templos y demás lugares sagrados de la época. En el antiguo Egipto, algunas mujeres, no siempre prostitutas, conocidas como felatrices, se pintaban los labios de un determinado color para dar a conocer su inclinación por esta práctica.
• En la cultura fenicia surgió la celebración de una serie de fiestas o ceremonias en honor de las dos divinidades del amor. En estas fiestas, las mujeres se golpeaban duramente el cuerpo, para más tarde ofrecer sus cabellos a la diosa. Las mujeres que querían conservar su cabellera, con evidente menosprecio de su pudor, abandonaban el templo y se dirigían a una especie de mercado donde sólo tenían acceso ellas, además de los extranjeros. Estaban obligadas a entregarse tantas veces como fueran requeridas. La recaudación de aquel comercio carnal se destinaba a adquirir ofrendas para las imágenes de la diosa. Con el tiempo adquirió un sentido comercial que se extendió por todo el mediterráneo.
• En el siglo IX, Carlo Magno ordenó el cierre de todos los establecimientos donde a las mujeres se les permitía tener relaciones sexuales promiscuas y dispuso el destierro de las prostitutas. Pero dada la gran corrupción, las medidas legales resultaban inocuas. Durante las Cruzadas, las mujeres libertinas se vestían de hombres para poder viajar junto a los ejércitos, y así ofrecerles al anochecer sus servicios.


En la España del s.XVI, una joven tenía que ser mayor de 12 años y haber perdido la virginidad para poder entrar en un burdel…
• En la Edad Media, la recesión económica hizo que las prostitutas se establecieran en urbes grandes, generalmente villas universitarias, por la gran afición de los estudiantes a sus servicios. Era deber de los rectores vigilar que los estudiantes no frecuentasen los dominios de estas mujeres, aunque tenían muy poco éxito. Las meretrices también acudían con las ferias ambulantes y las grandes fiestas populares, como el carnaval o los torneos.
• En la España de los Austrias (s. XVI), para que una joven pudiese entrar en una mancebía, o casa pública de prostitución, tenía que acreditar con documentos ante el juez de su barrio ser mayor de doce años, haber perdido la virginidad, ser huérfana o haber sido abandonada por la familia, siempre que ésta no fuese noble. El juez procuraba disuadir de sus torcidos intentos a la aspirante con una plática moral, y si no la convencía, le otorgaba un documento, donde la autorizaba para ejercer el infame oficio.

• En la Edad Moderna, entre las gentes acaudaladas y la clase nobiliaria, el hábito de las cenas ostentosas contribuyó a difundir la prostitución con apariencias más puritanas. En las grandes capitales, como Roma o Venecia, el número de cortesanas era tal que tuvo que ser reglamentada administrativamente bajo la dirección de una mujer a quien llamaban "reina", que se encargaba de hacer respetar en forma estricta los reglamentos policiales.
• Dentro del reino animal también se da la prostitución. Algunas especies de pingüinos intercambian sexo por piedras adecuadas para la construcción de nidos, y entre los bonobos las hembras ofrecen sexo a cambio de comida, y como mecanismo de resolución de conflictos.

El presente documento contiene el informe de investigación realizada en la ciudad de La Paz, referida a la necesidad de reglamentar la prostitución con base en los Derechos Humanos. El tema está relacionado con las materias de Derecho Penal, Sociología General y Derecho Constitucional, principalmente. Los motivos principales para elegir el tema son de orden personal, ya que se pudo observar que el grupo social conformado por las y los Trabajadores Sexuales Comerciales (TSC) se halla desamparado de la legislación boliviana, y ello repercute en toda la sociedad, ya que estas personas no son entes aislados, sino individuos que se interrelacionan con el entorno que conforman.
Así, el problema dentro del tema elegido se puede resumir en el hecho de que el ejercicio de la prostitución está regulado de manera parcial, específicamente en el área de salud, con normas de carácter sanitario y de control; sin embargo, se observa que el TSC no se halla regulado en aspectos tan fundamentales como lo son los Derechos Humanos de quienes ejercen dicha actividad.
Por otra parte, la prostitución o Trabajo Sexual Comercial (TSC) está relacionada con el desarrollo de la sociedad misma. Más frecuente en la ciudad que en el campo y entre las mujeres que entre los varones, afecta de un modo u otro a todos los miembros de la comunidad urbana. Por ello, en el presente estudio se considera sobre todo esta actividad desarrollada por las mujeres, pero sin ignorar que en ella también se hallan involucrados varones.
La prostitución es una actividad a la que se ven forzadas mujeres, varones e incluso niños y niñas debido a diversos factores. La situación general de este sector de la población urbana reviste tintes dramáticos por las peculiares condiciones en que se desarrolla. La violación de los derechos humanos por autoridades civiles y policiales, dueños de locales y clientes, son un hecho frecuentemente ocultado, ya que la sociedad toda estigmatiza y discrimina esta actividad, olvidando que son personas las que lo ejercen y que su opción solo responde a una situación desesperada.
El presente estudio parte de la premisa de la ausencia de una reglamentación específica en este campo, lo cual facilita la violación de los derechos humanos de estas personas. Para ello, se eligió como campo de acción la ciudad de La Paz, particularmente los puntos donde se efectúa el comercio sexual (plazas Pérez Velasco y Alonso de Mendoza, Av. Bolívar y otras) y las instituciones que atienden este tipo de problemáticas (Centro de Salud Piloto, Dirección Departamental de Salud, Asamblea Permanente de Derechos Humanos en Bolivia, etc.). Para ello, se hizo uso de la técnica de la Entrevista, mediante la cual se obtuvo los datos cualitativos que se utilizan en este informe.
Así, se pudo identificar que la falta de organización y cohesión de este grupo (particularmente la falta de cohesión) impide que sus demandas sean atendidas en forma efectiva por las autoridades y la sociedad civil. Otro de los problemas detectados fue la percepción que la sociedad tiene de las personas que ejercen la prostitución. Los abusos de las autoridades, particularmente policiales, encuentran de esta manera un aliciente más.
Es importante tomar en cuenta que para abordar esta temática no se habla de un mundo fácil de goce y placer, que es la figura que socialmente se tiene de la prostitución (sobre todo el de la prostitución femenina). No, se habla de un mundo cruel, donde la violencia y la total falta de consideración por la condición humana de una persona agudizan un estado general de abandono y postración en vida de estas personas, que deben correr un sinnúmero de riesgos para subsistir, soportando vejaciones y humillaciones de una sociedad que las segrega y estigmatiza, asociándolas generalmente con el crimen y la vida disipada e irresponsable. Además, puede observarse de modo particular en el caso de las TSC mujeres, que éstas desarrollan en la mayoría de los casos una doble existencia, donde modifican su identidad, pues operan socialmente con otro nombre y otros datos, practica permanentemente simulacros de amor y antepone barreras sensoriales y afectivas a sus deseos, dado lo furtivo y banal que terminan siendo sus encuentros sexuales. En definitiva, queda claro que contrariamente a lo que se cree, ellas no sólo exponen su cuerpo.
Por otra parte, las TSC mujeres no tienen amigo posible. Los malos policías se presentan para extorsionarlas, para abusarlas aún más y aprovecharse de ellas. Por ello, viven o sobreviven entre tres tipos de abuso: el que viene de autoridades corruptas; el que ejercen clientes prepotentes y el de los dueños de los locales. Así, las (y también los) TSC no tienen sino a otra persona como ellas que las comprenda mínimamente, aunque esto sea algo relativo y frágil.
También es importante considerar que mientras los impulsos sexuales del hombre y la mujer sigan constituyendo una de las necesidades más fuertes de la naturaleza existirá la prostitución. Es una situación lamentable, indudablemente, y sin embargo no puede ser considerada un delito, no teniéndose por tanto justificación para considerar a la persona prostituida con desprecio y odio. Si no se solicitaran sus servicios, y si no llenara una necesidad definida, esta actividad no existiría. Si no fuera por el alivio ofrecido por esta actividad, muchas más personas estarían en riesgo de ser violadas. Las pasiones y la lujuria de los hombres en edad sexualmente activa, sobre todo, recaerían sobre ellas irremediablemente. Los abusos serían tan comunes como lo es la mentira actualmente. La violación, el incesto y otros delitos serían de una frecuencia alarmante.
Finalmente, se puede observar que el modelo económico imperante en el país desde 1985, lejos de cumplir su promesa de bienestar social y dignidad para todos, provocó que sectores como el que es estudiado aquí presenten un incremento cuantitativo, lo cual refleja el abandono en que se tiene el capital humano. A esto debe sumarse la falta de protección integral para estas personas, ya que la salud, educación y trabajo digno son sólo una utopía.
El presente documento se divide en cinco capítulos. En el primero se efectúa una reseña histórica de la evolución de la prostitución y su reglamentación, partiendo de las culturas antiguas hasta su ejercicio en la sociedad boliviana.

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